Un suceso desafortunado en cuanto a la salud de mi esposo hizo que conociera gente que nunca me imaginé,además,conocer a familiares y amigos de fierro.
Como comento en este libro Ángeles que Dios puso en mi camino día a día. Demonios que los hubo, hicieron que no me dañaran en ningún momento, pasaron casi imperceptibles. Los Ángeles tienen tanta fuerza que los demonios se desvanecen y pierden protagonismo sin dejar huellas.
El paso por Valdivia durante tanto tiempo y sin planearlo fue descubrir que Dios, mi Amigo Invisible,se siente en circunstancias extremas y sentí que estuvo a mi lado siempre.
A mi esposo logré traerlo a su entorno familiar para que se rehabilite rápidamente. Así fue. Hoy gracias a Dios Mi Amigo Invisible, Mario, mi esposo, está luchando para rehabilitarse totalmente.