“Me lo contaron y lo olvidé, lo vi y lo entendí, lo hice y lo aprendí”.
Confucio
El aprendizaje sucede cuando nos atraviesa a través de la experiencia. Incorporamos información desde muy pequeños, y somos nosotros, cada uno, los que podemos elegir si validarla o no.
Disponernos a dar y recibir conocimiento es valioso y nos posibilita ser abundantes. Promover el aprendizaje siendo vulnerables, con mente de principiante, nos lleva a una situación enriquecedora y poderosa.
Aceptar y perdonar, como ejes de nuestro desarrollo personal, nos conduce a la libertad de ser quien queramos ser. Podemos reparar y soltar algo del pasado, elegir cómo diseñar nuestro futuro y, principalmente, cómo queremos experimentar el presente tomando las riendas de nuestra vida.
Es por todo esto que continúo creyendo en una de las actitudes más nobles y humildes que conozco, dejarse enseñar.
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