El mundo se ha desertificado por el calentamiento global. Las fuentes de agua potable son escasas. Una de las grandes reservas es el acuífero guaraní. No quedan tierras cultivables. Las viejas grandes potencias, ahora en decadencia, tratan de meter su garra en los últimos campos fértiles. El conflicto se desata con los remanentes de armas de épocas de abundancia.