Donde los adoquines callan entrelaza relatos que convierten al barrio de La Boca en un organismo vivo que siente, guarda y transforma las emociones de quienes lo caminan. Las calles absorben tristezas, amores secretos, duelos silenciosos y nostalgias de inmigrantes, devolviéndolos en forma de susurros, idiomas, vibraciones y pequeños milagros cotidianos. Cada historia muestra cómo el barrio acompaña, sostiene y conecta a personas que cargan heridas distintas, pero resonancias similares. Entre murgas, lluvias, faroles, carnavales y silencios, las veredas actúan como memoria colectiva que une a vivos y muertos, pasado y presente, dolor y consuelo.
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