Corresponsal de guerra clandestino en Bagdad / Cuatro cuentos de suspenso – Marcelo Río

Información libro

Título: Corresponsal de guerra clandestino en Bagdad / Cuatro cuentos de suspenso

Autor: Marcelo Río

Género: Narrativa Argentina

Palabras clave: guerra, clandestino, Bagdad, suspenso

Año publicación: 2015

Páginas: 210 p.

ISBN: 978-987-711-437-9

Formatos disponible: Libro papel (20x14cm),

Precio versión papel: $250

¿Disponible para compra?: Sí

 

 

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CORRESPONSAL DE GUERRA CLANDESTINO EN Bagdad (Novela)

Un  periodista independiente es enviado a Bagdad para cubrir la invasión angloamericana.  Sin embargo, las duras críticas de sus artículos hacia el régimen de Saddam Hussein ocasionarán su expulsión del territorio Iraquí.Esto provocará la huida del reportero quien al negarse a abandonar Bagdad, se convertirá en el corresponsal de guerra clandestino más buscado, por la policía secreta del dictador.

A su vez, una poderosa organización terrorista, denominada “Frente de Liberación Iraquí”, le otorgará protección, a cambio de que  muestre al mundo la verdad sobre el régimen de Saddam Hussein. Serán los mismos terroristas los que lo ayudarán a rescatar a una periodista española secuestrada por las fuerzas de seguridad de Saddam.

La entrada de las fuerzas de coalición angloamericana a Bagdad, las emboscadas iraquíes y la muerte de valientes colegas serán algunos de los temas destacados en esta novela de suspenso y acción, imbuida de datos históricos verdaderos.

CUATRO CUENTOS DE SUSPENSO

Esta vez el autor nos desafía con cuatro cuentos de suspenso cuyas características principales son: las sospechas múltiples, las intrigas constantes y los desenlaces imprevisibles.

Puedo asegurar, desde mi íntima convicción, que ni siquiera el lector más “especializado” en este tipo de historias, podrá descubrir al verdadero asesino antes del final…

PARTE I Corresponsal de guerra clandestino en Bagdad

Capítulo primero

Los primeros días en Bagdad

Capítulo segundo

Se aproxima la guerra

Capítulo tercero

Me convierto en un corresponsal clandestino

Capítulo cuarto

¡Comienza la guerra! Primer encuentro con la policía secreta

Capítulo cinco

Las consecuencias de la guerra. El secuestro de Natalia

Capítulo seis

El rescate de la periodista española

Capítulo siete

La entrada a Bagdad. La emboscada iraquí

Epílogo

Parte II Cuentos de suspenso y misterio

I – El espíritu delator

II – Tráfico de órganos

III – La cabaña de la muerte

IV – Muertes misteriosas

CAPÍTULO PRIMERO

LOS PRIMEROS DÍAS EN BAGDAD

La tarde del 9 de Marzo de 2003, transcurre plagada de incertidumbre en la Ciudad de Bagdad ante la posibilidad cierta de un ataque angloamericano.

Las dos caras, visiblemente opuestas, del régimen del dictador salen a la luz con abrumadora nitidez.

Los pudientes huyen en masa o al menos envían a su familia a Jordania o los Emiratos árabes e incluso a Siria, mientras los menesterosos sólo se pueden cavar trincheras, que quizá terminen siendo sus propias tumbas.

Los Iraquíes sienten cada vez más cerca el impacto de las bombas americanas que no tardarán en llegar si no ocurre algún milagro inesperado.

Ha quedado Atrás, el pedido de “varios meses más” del jefe de los inspectores de armas de la ONU Hans Bilx para cumplir adecuadamente su labor.

Incluso, los reiterados llamados telefónicos, faxes y e–mails que atosigaron a los Senadores y al mismo Bush para decirle “No” a la guerra van resignándose a lo que parece ser irremediable.

Ni siquiera la rebelión parlamentaria que sufrió Tony Blair, con los 140 diputados que votaron por la moción que decía que las pruebas para iniciar una guerra era inexistentes parece ser suficiente para evitar una invasión anglo–yanqui al territorio Iraquí.

Vienen a mi memoria, algunas partes del discurso de Saddam Hussein del día 26 de Febrero, quien después de 13 años apareció en televisión para la cadena CBS (Cadena televisiva estadounidense)

El dictador dejó bien claro que prefería la muerte antes que el exilio, que jamás incendiaría sus pozos de petróleo y hasta desafió a Bush a un debate televisivo.

Recuerdo su frase “moriré en Irak y conservaré mi honor” y sus amenazas de enfrentar a los invasores hasta las últimas consecuencias.

Pero fundamentalmente me atormenta la respuesta relacionada con la destrucción de los mísiles “Al Samoud” solicitada por los inspectores de la ONU.

 

 

 

 

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