Yo tengo un ataque de Pánico 2 – Viviana Pumar

Información libro

Título: Yo tengo un ataque de Pánico 2

Autor: Viviana Pumar

Género: Autoayuda

Palabras clave: Testimonio, Ansiedad, Psicología

Año publicación: 2014

ISBN: 978-987-711-198-9

Formatos disponible: E-book

Precio versión papel: USD 2,99

¿Disponible para compra?: Sí

 

 

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Después de seis años de padecer ataques de pánico y sus devastadoras consecuencias: agorafobia, hipocondría, depresión, insomnio, etc., me curé y comencé a darme cuenta de la cantidad de miedos que empezaba, día a día, a sacarme de encima. Semanas, meses, años tratando de liberarme de este enemigo que fue mi más fuerte aliado. Miedo a otro ataque de pánico, miedo a la noche, miedo a estar sola, miedo a salir, miedo a viajar, miedo a volar, miedo a caminar por la calle, miedo a no lograr mis objetivos, miedo a no obtener lo que deseaba, miedo a fracasar, miedo a quedarme sola. Miedo a todo. Todo el tiempo con miedo. Tantos años viví así, que llegué a pensar que esa era mi forma de ser, me había acostumbrado.

Por eso cuando me recuperé quise plasmar todas esas sensaciones, que estuvieron dentro mío durante tanto tiempo, para que otros, si se sienten identificados con mi relato, sepan que se puede salir. Hoy, puedo observar desde la vereda de enfrente mi padecimiento y, a través de mi experiencia, lograr que otros puedan entender cómo funciona el miedo dentro de nosotros, cómo hacerle frente y eliminarlo para comenzar a disfrutar de nuevo.

Desafortunadamente, soy una persona con un amplio conocimiento sobre los miedos: los comunes y los inexplicables también. Me di cuenta de que mis miedos no eran lógicos cuando mi calidad de vida empeoró y tuve que abandonar actividades que realizaba diariamente: salir con amigas, tomar cursos, ir a un shopping, al cine, etc. Comprobé qué era el miedo inexplicable cuando, después de muchos años de enfermedad, volví a recorrer las calles de la ciudad sola y caminando, sin temores y disfrutando. Antes, tomar el subte o el tren me daba pánico porque tenía la sensación de que podía desmayarme o perderme, la gente que viajaba en esos medios me parecía peligrosa. Muchos pueden pensar que sentir esto es normal en un país con tan poca seguridad, pero la diferencia es decidir dejar de viajar en un medio de transporte público porque el miedo se hace insostenible.

Lograr escapar del monólogo interno es invalorable, estar en él no conduce a nada y paraliza nuestra existencia. No soportaba más estar sentada en mi oficina, pensando: “Creo que me siento mal, me tiemblan las manos, me quiero ir a mi casa, no puedo hablar con los demás”. Y así todo el tiempo, atrapada en un laberinto de pensamientos negativos del que no se puede salir y que te devuelve, por el único camino que hay, al encierro.

Despertar cada mañana con la angustia instalada en el cuerpo es devastador; por lo general, mi primera reacción era levantarme lo antes posible para ver si ocupando la mente me liberaba. Preparar el desayuno, leer el diario, nada ayudaba a calmar el desasosiego; por el contrario, cualquier actividad que hiciera iba aumentando mi angustia y para media mañana me encontraba agotada, desolada y estresada. Hoy, no sólo puedo quedarme en la cama disfrutando del suave olor de las sábanas, del pequeño rayo de luz que entra por la ventana y remolonear un rato, sino que me gusta pensar en todas las actividades que voy a desarrollar durante el día: desayunar durante una hora, me encanta tomar mate, leer el diario o varios libros que tengo sobre la mesa, los cuales voy subrayando, haciendo anotaciones. No me alcanza ese tiempo porque después debo ir al gimnasio, a nadar, a mi clase de pintura o hacer compras para la casa antes de partir hacia la oficina al mediodía. Jamás hubiese imaginado que volvería a disfrutar de las cosas simples de la vida que tanta gente hace.

Ahora elijo ir a trabajar en tren y subte porque estar en contacto con la gente, escuchar sus conversaciones, mirar el paisaje por la ventanilla —los bosques de Palermo, el Hipódromo— me abre la mente, me da tiempo para pensar y crear, me permite darme cuenta de las cosas que deseo hacer. Elegir me da libertad. No estar atada al miedo, a mi casa, me devuelve a la vida, al placer y a mí misma.

Agradecimientos

Dedicatoria

Prólogo

Mi testimonio

Capítulo I

Los avatares de la vida moderna

El cambio de valores

¿Puede el amor desbordarnos también?

El derrumbe

Capítulo II

Los miedos

¿Cómo empiezan los miedos a alterar nuestra vida?

Volver a empezar

Cuando nos acercamos al límite

¿Qué es la ansiedad?

Capítulo III

Trastornos de ansiedad

Comenzar por el principio

Ataque de pánico

Test para saber si tuviste un ataque de pánico

¿Cómo ayudar a alguien que está sufriendo un ataque de pánico?

De la salud a la enfermedad: testimonio de una persona en recuperación

Agorafobia

De la salud a la enfermedad: testimonio de una persona en recuperación

Fobia social

De la enfermedad a la salud: testimonio de una persona en recuperación

Fobia específica

De la enfermedad a la salud: testimonio de una persona en recuperación

Fobia laboral

Fobia al examen oral

Obsesión compulsiva ( TOC )

De la enfermedad a la salud: testimonio de una persona en recuperación

Depresión

De la enfermedad a la salud: testimonio de una persona en recuperación

Tristeza

Apatía

Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) De la enfermedad a la salud: testimonio de una persona en recuperación

Hipocondría

De la enfermedad a la salud: testimonio de una persona en recuperación

Insomnio

Capítulo IV Otros miedos

Agenda de trabajo nocturna

Miedo a volar

Mi primer viaje de vacaciones lejos de casa

Un cambio de vida

Trastornos de ansiedad en el embarazo

De la enfermedad a la salud: testimonio de una persona en recuperación

Los miedos y los hombres

Hombres con trastornos de ansiedad

De la enfermedad a la salud: testimonio de una persona en recuperación

Los miedos en los niños

Epílogo

 

 

 

 

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